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jueves, 29 de noviembre de 2012

La SS consigue automatizar un botijo.

Fig.1
Pedir un Informe de Vida Laboral ahora es muy fácil; conseguirlo es otra historia. Es cierto que no hay ni uno solo de los 3 millones de funcionarios dedicado a esa tarea, pero lo puedes solicitar por Internet con unos requisitos que están al alcance de cualquier sin techo: un ordenador, una impresora, un teléfono móvil y un programa capaz de manejar archivos PDF. De momento no necesitas ni el Ferrari ni la VISA.

 En cualquier oficina de la Seguridad Social te darán un certificado con tus datos y registrarán tu número de móvil. Saldrás con un documento que contiene tus datos y cuatro páginas fotocopiadas con la información precisa para hacer la gestión. Vamos allá. Accedes a la Sede Electrónica, sigues los pasos que te indican introduces tus datos y recibes el SMS con tu código de 8 dígitos. ¡Chupado!.

Tienes que marcar alguna casilla ya que, de lo contrario, te da el error 3001* como se ve en la Fig. 1, pero eso te lo explican muy bien en la ayuda Fig. 2.
Fig. 2
De manera que marca una casilla Fig. 3.
Fig. 3

Otra casilla Fig. 4.
 Fig. 4













...y otra más Fig. 5.

Fig. 5

















Ahora viene lo bueno, un logro tecnológico importante, cuando el botijo se convierte en pisapapeles...

Fig. 6




Si perteneces al mundillo de  la farándula prueba otra cosa; si no continúa.












Esto chuta...


Vamos embalados.

Fig. 7


















Fig. 8

















 Bueno, quizá hemos echado las campanas al vuelo antes de tiempo... A los cuatro minutos aparece el coco.


Para terminar y dejarnos buen gusto de boca...


Se puede ver que se reservan el derecho a hacernos perder el tiempo. Yo lo he intentado 10 veces, con dos códigos diferentes; puede que intentandolo mil tampoco funcione.





viernes, 22 de abril de 2011

La aventura del fuego (1).

Hacer fuego

 Mi primera intención era explicar las exhaustivas investigaciones que me llevaron a inventar el encendedor, pero luego he pensado que era mejor empezar en el mismo orden cronológico que seguí para lograr tal éxito.

 El punto de partida, lo que me iluminó, fue la cerilla; pero no la tradicional, de fósforo blanco y mecha de papel encerado, sino la cerilla tecnológica llamada fósforo de seguridad.

 Para estudiar en profundidad un sistema tan innovador me hice con cien cajas de quinientas unidades cada una. Cincuenta mil palitos, con la cabecita roja, que sometí a escrupulosas pruebas científicas para intentar descubrir si eran realmente de seguridad.

 Con los resultados que obtuve elaboré un completo informe que envié al fabricante y voy a resumir aquí.

 1) De las cincuenta mil unidades, algo mas de la mitad (52%) se rompieron al intentar encenderlas; las doy por buenas.

 2) Un 29% no encendieron después de diez intentos, con lo cual las contabilizo como buenas también.

 3) El 16% alcanzó a humear y en este apartado se debe poner un poco de atención.

 4) El 3% restante llegó a producir llama. Esto requiere una actuación a fondo ya que, con las cien cajas, cualquier persona malintencionada habría podido provocar 1.500 incendios y grandes pérdidas materiales e incluso humanas.

 Este peligroso 3% debería ser eliminado para que el producto pueda mantener el calificativo de seguro y para ello propongo:

 a) TRATAMIENTO DEL GARBANZO, que consiste en echarlarlas en remojo, con su caja a ser posible, durante 24 horas. Comprobé que tras el tratamiento no encendía ninguna. (No es completamente seguro ya que la gente es descuidada y se olvida de regarlas a diario).

 b) ELIMINAR LA CABECITA ROJA, que es donde parece radicar el problema. Ninguna enciende rascando su parte trasera.

 El rascador se puede dejar tal cual ya que, dado que solo encienden las quince primeras, bastará con poner en cada caja 485 unidades en lugar de 500.

 PD: El fabricante no me ha respondido ni mucho menos felicitado por este sesudo estudio y es que, en el mundo científico, hay mucha competencia y demasiada envidia.