Tenemos un libertad de expresión muy limitada, ahogada no tanto por las leyes como por la presión social, ahíta de coletillas aprendidas en el catecismo de la LODE. Pecar contra esa doctrina supone rechazo social y marginación. No se puede ser machista, ni racista; no se puede estar contra el nacionalismo, ni contra la inmigración, ni contra la democracia. Libertad de expresión amordazada en un país de sordos.
Toda idea debe poder ser defendida siempre que se haga de manera pacífica, pero hemos llegado a un punto donde no se puede llamar negro a un negro, se censuran obras de nuestros antepasados como impropias y hasta dibujos animados infantiles ofenden estúpidas sensibilidades. El futuro descrito por Ray Bradbury y George Orwell ya está aquí y empeora cada día, con cada nueva ley.
Durante siglos estuvo prohibido negar la existencia de Dios; ahora, en algunos países, está prohibido negar el Holocausto. No veo la diferencia entre una y otra prohibición: si yo fuera historiador e hiciera algún descubrimiento que contradijera esa verdad debería silenciarlo o sería perseguido como Galileo.
¿Se podría ahora abogar por una dictadura?. Nadie se atrevería y, sin embargo, sería legítimo y además constitucional. En efecto, uno de los principios fundamentales de nuestra constitución es la igualdad ante la ley; un principio que nos se cumple. Dirigentes autonómicos que ignoran sentencias sin problemas y terroristas que salen a la calle habiendo cumplido menos pena que presos comunes sin delitos de sangre son solo un par de ejemplos entre miles. Sería perfectamente legítimo pedir una dictadura que nos iguale ante la ley si nuestros políticos son incapaces de conseguirlo
La mejor manera de someter a un pueblo es convertirlo en analfabeto y a esa tarea se ha aplicado, con éxito, la LODE, como se puede ver en el gráfico de debajo. La “generación mejor preparada de la historia” lo está para lo que tiene; el paro. Un país que ha sido quizá la octava potencia económica mundial no tiene ninguna universidad entre las cien mejores del mundo.
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| Figura 1 |
Los padres de la democracia nos trajeron demagogia; pata de cabra que nos han cobrado al precio de pata negra como se puede ver en la imagen inferior. Resaltan dos cosas en ella: el aumento imparable de la fiscalidad durante toda la democracia hasta superar la media de la OCDE en 2007 y la brutal caída de 2008 que el gobierno socialista intentó vender como una bajada de impuestos y que no es otra cosa que el desplome del PIB.
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| Figura 2 |
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| Figura 3 |
Muchas veces han hablado los socialistas de que nuestros impuestos son más bajos que la media de la Unión Europea; eso no es mas que otra mentira rastrera. La carga fiscal que soportan los ciudadanos españoles la determina el esfuerzo fiscal, la relación entre la presión fiscal y la renta y esta es muy superior a la media de la CEE como se puede ver en la figura de debajo.
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| Figura 4 |
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| Figura 5 |
ha sido, económicamente, un regalo, pero ¿nos ha traído libertad?.
A la izquierda se puede observar una gráfica que muestra la evolución de la población reclusa desde 1975, año de la muerte de Franco, hasta hoy. Quien la vea deberá coincidir conmigo en que, o bien la democracia convierte en delincuentes a los ciudadanos, con lo cual es mala o vuelve totalitarios a los políticos, con lo cual es mala. En cualquier caso Vd. tiene 6 veces más posibilidades de acabar en la cárcel hoy que entonces.
Que somos campeones de Europa, segundos del mundo tras EEUU, en ciudadanos privados de libertad queda claro en este gráfico.
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| Figura 6 |
Somos campeones en paro, en despilfarro, en demagogia, en analfabetismo, en presión fiscal y en numero de reclusos ente otras cosas. Por modestia preferiríamos ocupar otra posición en lugar de siempre la de honor en el podio; por eso estamos indignados.
Por eso y por muchas cosas más, todas malas.






