Antes de convertirme en ermitaño, cabrero y un poco cabrón dediqué muchos años de mi vida, demasiados, a la automatización industrial, trabajando en empresas como Seat, Fagor, Nissan, Seda de Barcelona, Pegaso, Dynamit Nobel, Merck...
Me di cuenta de que el sistema de producción, basado en la reducción de costes, no daba para más. Era difícil y caro arañar unas décimas de segundo al tiempo de fabricación y escatimar unos gramos de materia prima a unas piezas ya al límite.
Substituyendo mecánica por electrónica, tornillos por uñetas de plástico y reuniendo en una sola varias piezas, por ejemplo, se ahorraban unos euros que multiplicados por miles de unidades y por 365 días resultaban muchos millones al año. Digamos que 10 millones.
Se vendía como una innovación. Mas ligero, mas seguro, ecológico... Claro que al cliente final, que ha pagado 10.000 € por el producto, los 10 € que se ha ahorrado el fabricante le salen caros la primera vez que necesite hacer una reparación.
¿Ecológico, reciclable?, mentiras que venden. Cuando empezó a funcionar la TDT, compré un televisor. Venía con un manual de más de cien páginas en más de veinticinco idiomas que comenzaba diciendo: “Estas son solo las instrucciones básicas. Las instrucciones completas puede descargarlas en http://www... Creemos que de esta manera hemos evitado la tala de 28.000 árboles“.
Un manual de más de cien páginas sólo en español también habría evitado la tala de los árboles y yo no habría tenido que ir a un locutorio (no tenía conexión) para descargarlo.
Bueno, me estoy enrollando demasiado.
El sistema es inviable: el precio de los alimentos se dispara.
Imagen tomada de vicenteesteve.blogspot.com.
Resaltan dos cosas en la grafica anterior:
1) El precio tan variable del azúcar, sobre todo a partir de 2004.
2) Alimentos, cereales y aceite van prácticamente juntos a partir de 2004.
¿Qué ocurrió en 2004?. Pues que los gobiernos empezaron a apostar por los biocombustibles. Muchos cultivos de remolacha y caña de azúcar pasaron a ser de soja, maíz, cacahuetes, colza... Los cereales, en 2008, habían doblado con creces su precio, no por la sequía como nos han dicho, sino por la demanda de los biocombustibles que los asociaba al petróleo. Hubo hambre y disturbios en Méjico.
Se puede apreciar la relación con el petróleo en el siguiente gráfico.
El sistema es inviable: el precio de las materias primas se dispara.
Imagen tomada de vicenteesteve.blogspot.com.
¿Fue el petróleo el que tiró de los costes de producción de cereales hacia arriba?. ¿la sequía?. Pues no. Las materias primas agrícolas se mantuvieron prácticamente al precio de 2006 como se puede ver en la gráfica roja de la figura anterior y, además, los cereales que consumimos en 2008 proceden de la cosecha de 2007, que tenía mejores precios aún.
La culpa de la subida fueron los aceites vegetales, procedentes de cereales; los biocombustibles asociados al petróleo.
Otra cosa que se aprecia en la gráfica anterior es el aumento desbocado del precio de los metales. ¿Por qué?.
El sistema es inviable: no hay suficiente para tantos.
Es indudable el parecido entre este gráfico y el anterior. Se puede ver como los chinos se incorporan al mercado en 2002, justo en el momento en que empiezan a dispararse los precios del petróleo y los metales, pero también los de los alimentos del primer gráfico.
Incorporar 1.300 millones de chinos y otros 1.000 millones de indios que van a la zaga significa triplicar la población de primer mundo y pese a que me joda coincidir en esto con el nuevo despotismo ilustrado del Club de Roma, creo que la vaca no da para tanto. De todas maneras, ni podemos pararlo, ni tenemos derecho a hacerlo.
No hemos comentado nada sobre la carne, que como se aprecia en el primero de los gráficos parece no verse especialmente afectada por la subida.
No se preocupen, hoy publica Libertad Digital que los chinos han pasado de consumir 14 Kg. de carne al año a 52 Kg. y empiezan a interesarse por las carnes de lujo, como la ternera, desconocida para ellos hasta ahora, que ha multiplicado por diez su consumo.
Hemos de acostumbrarnos a ser cada vez más pobres y los asiáticos cada vez más ricos hasta que llegue un momento, dentro de unos veinte años, en que estemos igualados.
El único material que podemos utilizar para abaratar costes es el material humano y en eso no podemos competir con los asiáticos. Económicamente occidente tampoco puede enfrentarse con un país cuyo estado obtiene grandes ingresos y apenas tiene pagos que realizar. Los pagos vendrán cuando los ciudadanos que justo han empezado a cotizar lleguen a la edad de jubilación.
El único material que podemos utilizar para abaratar costes es el material humano y en eso no podemos competir con los asiáticos. Económicamente occidente tampoco puede enfrentarse con un país cuyo estado obtiene grandes ingresos y apenas tiene pagos que realizar. Los pagos vendrán cuando los ciudadanos que justo han empezado a cotizar lleguen a la edad de jubilación.
Por cierto y hablando de mala fabricación, ¿alguien sabe de un encendedor que funcione?.







